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LÓGICA CREATIVA

Aunque todos somos conscientes de que este año 2020 ha supuesto un trastorno relevante a todos los niveles en nuestras vidas y de que, desgraciadamente, será recordado por la pandemia de la COVID-19 y por todas sus consecuencias en materia sanitaria, también debemos tomar conciencia de que existe una lógica creativa a la que, desde Figueres y el Alt Empordà, no podemos, ni queremos, sustraernos. Mirar hacia delante no solo es lícito, sino también una obligación, y retomar la actividad cultural constituye, a buen seguro, un aliciente para las almas sensibles.

A pesar de que ha habido retrasos y de que, en algún momento, temíamos que no llegase a producirse una reactivación en materia de cultura, el catálogo que ahora tienen en sus manos, afortunadamente, desmiente estos temores. Es más, el hecho de que esta reactivación venga de la mano de Empordoneses es, probablemente, una noticia que tiene un aire de premonición, de agradable y mágica premonición.

Treinta artistas –bajo la idea, el recuerdo, el magisterio y la trayectoria de un figuerense ilustre, Narcís Monturiol– han aplicado esta lógica creativa que nos permite disfrutar de este catálogo inspirado en la muestra que se celebra en la sala de exposiciones del Escorxador de Figueres. Un trabajo coral que también ha contado con la colaboración entre Administraciones para materializarse, especialmente el Ayuntamiento de Figueres y el Consejo Comarcal del Alt Empordà. Y es que el espíritu de colaboración es lo que, potencialmente, más resultados nos dará. Estamos seguros de ello.

Empordoneses ha sido también, desde su primera edición, hace ya más de diez años, un proyecto transversal, artísticamente hablando, y con voluntad de tener presencia territorial en sus últimas ediciones. Estos dos aspectos –transversalidad y territorialidad– están ya plenamente integrados en la esencia de este movimiento artístico.

El bicentenario del nacimiento de Narcís Monturiol ha permitido elaborar un relato en el que la inspiración de cada uno de los participantes nos descubre un aspecto de la singular personalidad y trayectoria del figuerense que inventó el primer prototipo de submarino. El azar ha querido que la efeméride coincidiera con un momento extraordinariamente convulso para todos, a causa de la crisis sanitaria provocada por la pandemia primero y, después, por la crisis económica y social derivada de ella. Pero si Monturiol tuvo problemas, muchos problemas, para sacar adelante sus proyectos e inventos, la gente de Empordoneses tampoco ha desfallecido y, finalmente, la exposición conmemorativa puede presentarse públicamente y queda inmortalizada
en el presente catálogo.

¿Cuál debe ser el papel del arte en el momento actual? Pues, igual que hace unos meses, hay que exponerlo, hay que ponerlo al alcance de todos, como toda actividad cultural. El arte genera emociones, sentimientos. Siempre nos transmite algo o nos provoca una reacción. En momentos críticos como los actuales, es necesario seguir potenciándolo, en nuestro caso desde las instituciones públicas. Porque no podemos olvidar que el arte, la cultura, también nos salvan.

Alfons Martínez i Puig
Concejal de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Figueres

Josep Maria Bernils i Vozmediano
Consejero de Cultura y Memoria Histórica del Consejo Comarcal del Alt Empordà

UN ARTE PERISCÓPICO

El día 28 de septiembre de 2019 celebrábamos, en el Auditori dels Caputxins, el pistoletazo de salida del Año Monturiol para conmemorar el bicentenario del nacimiento de este insigne figuerense. Para nada nos esperábamos lo que vendría unos meses después y que haría que la celebración quedara en unas pocas acciones, una de ellas la exposición y el catálogo que tiene en las manos, editado conjuntamente por el Ayuntamiento de Figueres y el Consejo Comarcal del Alt Empordà. 

Con los años, Empordoneses se ha convertido en una comunidad de artistas que agrupa a pintores, escultores, performers, escritores, poetas… A partir de la mediación de Pilar Farrés y Enric Tubert, almas del proyecto, en cada edición, y a través del arte, se analizan diferentes aspectos de la actualidad, desde el cambio climático hasta los smartphones, desde la propia comunidad hasta figuras ilustres como la que nos ocupa este año, Narcís Monturiol.

Monturiol ha pasado a la historia por ser el inventor del primer submarino tripulado, aunque también destacó en otros campos, como el periodismo o la política. Se atrevió, asimismo, con la pintura, siguiendo las lecciones de Ramon Martí Alsina en Cadaqués.

La treintena de artistas que conforman la edición de Empordoneses de este año se han inspirado en alguno de los aspectos de la figura de Monturiol para, con sus obras, rendirle homenaje. El recorrido a través de la exposición nos lleva desde el fondo marino –como no podría ser de otra manera– hasta la reflexión sobre la utopía, con presencia también del paisaje o del retrato mediante la pintura, la instalación, la videocreación y la escultura.

Empordoneses es un espacio para trabajar juntos a través de la creatividad, un proyecto realizado desde la pasión por el arte y pensado para la reflexión. El ojo del periscopio artístico emerge en la sala de exposiciones del Escorxador de Figueres y nos da la oportunidad de conocer las obras de unos creadores que beben, sin excepción, de la misma fuente. Con ellos, Narcís Monturiol revive en todas sus facetas.

Eduard Bech i Vila
Director del Museo de L’Empordà de Figueres

¡INMERSIÓN!

HOMENAJE A NARCÍS MONTURIOL

La posesión de una idea, por muy genial que esta sea, carece de toda importancia. Debemos intentar
transformarla desesperadamente en «acciones». Solo así lograremos poseerla.

Robert Musil

Estas palabras de Robert Musil (1880-1942), ingeniero de formación, psicólogo, editor, pensador utópico, escritor de referencia y creador del mítico antihéroe llamado Ulrich, nos remiten directamente a la actitud desde la que Narcís Monturiol orientó su vida, con el doble objetivo de dominar la naturaleza y mejorar la condición humana.

De hecho, poseer «de verdad» una idea puede parecernos una meta inalcanzable, como suelen serlo también algunos de los objetivos que persiguen los artistas, pero ellos saben muy bien que únicamente lograrán ser trascendentes si persisten en su intento. La clave para conseguir algo realmente significativo radica pues, como dice Musil, en pasar a la acción, en transformar la idea en una acción concreta.

La cuestión, no obstante, es que cuando quien pasa a la acción es el artista, este pretende alcanzar el doble objetivo de interpelar al espectador y de ser trascendente. Y eso comporta asumir lo que tan acertadamente explica el artista Antoni Llena (Barcelona, 1943) cuando dice: «Las cosas hechas con voluntad artística solo llegarán a ser arte si se convierten en encrucijada, esto es, en punto de encuentro y de vértigo al mismo tiempo. Belleza del encuentro, miedo al origen».

Haciendo suya la aceptación de esta paradoja, hace ya once años que EMPORDONESES –el proyecto creado y gestionado por Pilar Farrés– sigue en su línea de proponer un reto al colectivo de artistas seleccionados. En esta ocasión, bajo el título ¡INMERSIÓN! Homenaje a Narcís Monturiol, el objetivo elegido es sumergirse en la poliédrica personalidad de este figuerense ilustre y, a su vez, reflexionar en torno al papel del arte como herramienta de homenaje, como factor de memoria.

Con este objetivo común, desde perspectivas muy diversas y desde lenguajes dispares, la exposición reúne treinta aproximaciones plásticas a la figura de Narcís Monturiol. El resultado es una suma de ideas transformadas en acción y construidas con la voluntad de convertirse en la encrucijada de la que habla Antoni Llena. Una inmersión coral en el personaje y en su particular visión del mundo y de los retos con la que EMPORDONESES espera contribuir a la actualización y puesta en valor de la figura de Narcís Monturiol y mediante la cual, al mismo tiempo, aspira a seguir siendo un referente en el calendario cultural ampurdanés y una forma de tomar el pulso a la vitalidad artística de este territorio.

Los artistas

La propuesta escultórica de Alfonso Alzamora, titulada La escalera del entendimiento y consistente en 36 cubos de aluminio, compara la aportación de Ramon Llull al mundo de la ciencia y del pensamiento europeo con la de este científico de enorme talla humanística que fue Narcís Monturiol.

Ester Baulida presenta Fado, un vídeo cargado de lirismo que aborda la gran distancia que suele existir entre lo que Monturiol hizo, movido por la ilusión de una revolución capaz de mejorar la humanidad, y lo que el mundo le devolvió. La canción popular portuguesa que suena se lamenta de esta injusticia.
Con Soñando lo posible, Laia Bedós Bonaterra crea una pieza resuelta a través de su lenguaje colorista y expresivo en la que Monturiol, sentado en una silla, observa cómo se ha materializado la idea en origen utópica imaginada por él.

Con Mar y letra, Gustau Carbó Berthold aborda dos facetas de la personalidad de Monturiol, la de inventor y la de editor. La pieza evidencia un gran dominio de las texturas y el collage matérico y evoca esta doble dimensión científica y humanista.

Interesado por la cultura pop y por la iconografía de los años sesenta del siglo pasado, Joan Cardosa recurre al mundo de The Beatles y a su popular canción sobre un submarino amarillo. Con este elemento, y bajo el título We All Live in a Yellow Submarine, crea una serigrafía/homenaje al inventor del submarino.

El escultor Narcís Costa toma como pretexto el volumen del primer prototipo realizado por Monturiol y crea Ictíneo I, con un planteamiento en el que dominan la verticalidad y un trabajo sutil de la madera de roble. Su obra pone en valor la intención no bélica del proyecto de Monturiol, así como la idea de avanzar por el propio impulso de la máquina.

Atraído por los distintos artefactos técnicos ideados por Monturiol para hacer más fácil la vida cotidiana, pero dotados de una estética propia, Quim Domene presenta una instalación titulada Sumersión/Emersión, una propuesta irónica, propia de un artista-inventor creador de piezas en movimiento y fascinado por la magia de los juegos de equilibrios.

En Plus Intra, Miquel Duran, conceptualmente denso, formalmente elaborado y siempre sorprendente en la resolución, evoca temas como el coral rojo, la nave-pez y la figura del Monturiol cajista e impresor o la del utópico luchador amigo de Étienne Cabet. Con un cromatismo muy personal, consigue una pieza de gran impacto.

En El naufragio de los utópicos, Xavier Escribà expresa la idea de que, ante una situación en la que el cielo empieza a caerse, es necesario recurrir a la capacidad de mirar las cosas de otra manera, de crear nuevas perspectivas, de dar paso a nuevos Narcís Monturiol para que inventen los ictíneos del mañana y vuelvan a colocar el cielo en su sitio.

Fiel a su última línea de trabajo, Pilar Farrés presenta una instalación en que la cortina de tiras de tela genera un universo atractivo y aparentemente caótico que incita al espectador a adentrarse en lo desconocido. Toda una metáfora de la actitud de investigación constante que guió a Monturiol durante toda su vida. 

Contundente e hiperbólico, y con un lenguaje personalísimo, Antoni Federico pone el acento en la actitud de investigación y exploración que Monturiol muestra hacia el mundo que lo rodea. Su obra quiere destacar la mirada crítica y analítica del inventor del submarino, la misma que lo llevó a descubrir nuevas formas de acercarse a la naturaleza, de organizar el mundo y de vivir.

Amante de no rehuir la espontaneidad, y partidario de explorar las posibilidades expresivas de los materiales pobres, Jordi Gispert rinde homenaje a Monturiol con la obra titulada Submarino, concebida con el objetivo de crear un objeto contundente y con fuerte carga expresionista.

La pieza de Monika Grygier es delicada y, al mismo tiempo, está cargada de ironía. La artista denuncia la progresiva sustitución de productos naturales como el coral por plásticos y otros elementos sintéticos, y plantea al espectador lo diferente que sería el Ictíneo que Monturiol diseñaría en el siglo XXI.

Inmersa en su línea habitual de trabajo con pasta de papel y minerales, en la serie «Paisaje» Nobuko Kihira simula cierta orografía marina a la que añade la sombra de un submarino que navega y que evoca los caminos subacuáticos explorados por Monturiol.

Amigo de las paradojas y de los juegos de contrastes, Claude Lambert contrapone, con su particular lenguaje surrealista, la imagen de un Ictíneo de piedra que «navega» fosilizado dentro del mar de rocas de Cadaqués con la de un animal marino que «vuela» por el cielo. Escondido entre las rocas, el espectro de Narcís Monturiol parece vigilarlo todo.

Fascinado por la belleza del volumen del primer prototipo de submarino diseñado por Monturiol, Daniel Lleixà ofrece una pieza que es una auténtica sinfonía de azules y en la que se representa la curiosidad que debieron de sentir los peces al verlo por primera vez navegando bajo el agua.

En su propuesta Inmensidad silenciosa, Assumpció Mateu quiere representar lo que significa sentirse dentro del mar. Desde dentro hacia fuera. Con un juego de transparencias y texturas, transmite esta sensación de emerger percibida por Narcís Monturiol en sus planteamientos.

Interesado en reflexionar sobre el proceso creativo entendido como un camino lleno de contradicciones fértiles, en el que todo tiene un porqué, Joan Mateu presenta la pieza titulada Bloques. Aquí, la ingravidez de los volúmenes de roca es una ilusión. Son los matices y las texturas del «espacio blanco» los que nos ayudan a intuir un entorno.

Las transparencias, los efectos de luz y los reflejos dominan en la pieza de Maria Mercader, con la que la artista expresa la sensación de inmersión, de caída vertical en el agua, y rinde homenaje a Monturiol y a todos aquellos que han sabido correr el riesgo de explorar una dimensión desconocida.

Buen conocedor de la biografía de Monturiol, Josep Ministral ha creado un retrato en que el uso de la mancha, el dominio del trazo y la explosión de colores se traducen en una propuesta que recoge lo mejor de este artista ampurdanés y que consigue un fuerte impacto visual.

En su aproximación a la figura de Narcís Monturiol, Fiona Morrison ha decidido trabajar a partir de su experiencia como deportista galardonada en el ámbito de la náutica y rendir homenaje al inventor del Ictíneo con el trabajo fotográfico Trofeos bajo el agua.

En Tres luces bajo el mar, una pieza concebida como un auténtico ejercicio de inmersión, Mario Pasqualotto incorpora la reflexión ecológica y hace referencia al mar, al misterio de sus profundidades y, en particular, al descubrimiento del submundo y los enigmas marinos.

Siempre contundente, y con una paleta inacabable de matices y contrastes, Xavier Casellas, Patxé, juega en Inmersión en la pintura con la presencia del perfil de la máquina diseñada por Monturiol que surca las profundidades de un mar de colores.

Mercè Riba aborda el reto de homenajear a Narcís Monturiol desde tres ángulos concretos: la representación formal del Ictíneo evoca al inventor; la representación de un triángulo y un ojo remite al librepensador y masón; y en el interior de la pieza, por último, una bóveda celeste pintada dentro del globo ocular recuerda al astrónomo.

El interés por el maquinismo y los artefactos que permiten explorar territorios desconocidos, así como la fascinación por el fondo del mar, han hecho que en la obra de Josep Riera Aragó emerjan submarinos de todo tipo. Su propuesta implica una reflexión sobre la capacidad de corrosión del mar y la aceleración del paso del tiempo que ello representa.

La obra Poder y fatiga, de Francesc Ruiz Abad, es una crítica a las representaciones de poder y patriarcado en las metrópolis occidentales. A través de la figura del león y de los ojos fatigados, el artista reflexiona sobre la perdurabilidad de estos símbolos y se cuestiona cuál es el uso que deberíamos hacer de ellos hoy en día cuando queremos rendir homenaje a alguien.

Partiendo de un dibujo donde aparecen representados varios submarinos que iluminan con focos ciertas partes del abismo, Sebi Subirós transforma los intensos blancos de los focos en piezas cónicas de escayola, y en el vértice de cada cono sitúa unos plomos de pesca que coinciden y, al mismo tiempo, contrastan con el submarino en cuanto a su función de llegar al fondo del mar.

Basándose en la propia experiencia de montar y desmontar esculturas y de descubrir los imanes, en su obra de homenaje a Monturiol Núria Surribas se pregunta qué lo llevó a pensar, idear y trabajar constantemente, sin pararse nunca.

Enric Casanovas (1882-1948) y Josep Maria Subirachs (1927-2014) son los artistas que, a título póstumo, completan la nómina de propuestas de la exposición ¡INMERSIÓN!, en la que se reserva un espacio particular para las dos obras creadas por ellos en memoria de Narcís Monturiol. Ambas fueron un encargo de las ciudades de Figueres y Barcelona, respectivamente. En ellas, tanto Casanovas en 1918 como Subirachs en 1963, fieles a su estilo, fueron mucho más allá de la simple representación figurativa del homenajeado y supieron evocar la dimensión humana, científica y social del personaje convirtiendo una idea en un objeto con valor artístico capaz de trascender su valor estrictamente funcional. Aún hoy, sus propuestas constituyen un excelente ejercicio de ocupación del espacio público y actúan como generadoras de memoria y como referencias visuales de las ciudades que las acogen.

Enric Tubert i Canada
Comisario

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